LOGÍSTICA Y FLETES · ASIA–LATINOAMÉRICA

Fletes Asia–Latinoamérica: Maersk recorta el recargo de temporada y anticipa un alivio de costos

10 de agosto, 2026 5 min de lectura Análisis GOX

Maersk redujo su recargo de temporada alta en la ruta Asia–Latinoamérica desde el 3 de agosto: US$750 por contenedor de veinte pies y US$1.500 por el de cuarenta. Es la primera corrección a la baja tras los máximos de junio y anticipa un respiro en el costo logístico del abastecimiento asiático.

La naviera danesa comunicó un nuevo valor de su recargo de temporada alta para los embarques con origen en Asia y destino en América Latina, con vigencia a partir del 3 de agosto de 2026. El adicional quedó fijado en US$750 para el contenedor estándar de veinte pies y US$1.500 para el de cuarenta, por debajo de los niveles que la propia compañía había aplicado durante el pico de mitad de año.

Qué cambió y desde cuándo

El Peak Season Surcharge (PSS) es un adicional temporario que las líneas incorporan sobre la tarifa base cuando la demanda de bodega supera la oferta de espacio. Su recalibración funciona como termómetro de la presión sobre la ruta: cuando baja, la señal es que el mercado se afloja. Para el importador argentino el dato es concreto, porque cada contenedor que despacha desde puertos del este asiático hacia el Río de la Plata incorpora ese recargo dentro del flete total.

Una baja de varios cientos de dólares por unidad se traslada de forma directa al costo CIF y, por lo tanto, a la base imponible sobre la que luego se liquidan derechos y tributos de importación. En operaciones de volumen, el ajuste no es marginal: modifica el costo de reposición de mercadería y, con él, el margen de la operación.

De los máximos de junio al ajuste de agosto

El movimiento cierra un ciclo alcista que se había intensificado a comienzos del invierno. En junio, los recargos de temporada llegaron a ubicarse en torno a los US$2.000 para determinados tipos de contenedor y destinos de Latinoamérica y el Caribe, en un mercado tensionado por la reactivación de la demanda y la reasignación de capacidad hacia otras rutas. El Índice de Carga Contenerizada de Shanghái (SCFI) reflejó esa presión: el 13 de junio alcanzó los 2.726 puntos tras subir 6% en una sola semana, su nivel más alto desde septiembre de 2024.

La ruta Asia–Sudamérica llegó a coquetear con sus valores más altos en casi dos años. El ajuste de agosto sugiere que ese pico empezó a descomprimirse y que las navieras leen una demanda más moderada para el tramo final del año. No se trata todavía de una tendencia consolidada, sino de una primera señal de alivio después de meses de encarecimiento sostenido.

Una baja de varios cientos de dólares por contenedor se traslada directo al costo CIF y, con él, a la base sobre la que se liquidan los tributos de importación.

Qué mirar en las próximas semanas

El recargo de temporada es, por definición, reversible: puede volver a subir si la demanda se recompone hacia el cuarto trimestre o si se producen disrupciones en las rutas principales. Por eso conviene tratar la baja como una ventana y no como un piso estructural. Los importadores con embarques programados para agosto y septiembre tienen margen para revisar cotizaciones, comparar navieras y renegociar condiciones antes de confirmar sus bookings, en lugar de arrastrar valores fijados durante el pico.

También importa distinguir entre el flete spot y los contratos de mayor plazo. Quienes operan con acuerdos anuales sienten el movimiento de manera más amortiguada; quienes compran en el mercado spot capturan el ajuste de inmediato, pero también quedan más expuestos a un eventual rebote. En ambos casos, seguir la evolución del SCFI y de los anuncios de recargo de las principales líneas permite anticipar el sentido del próximo movimiento.

Conviene además leer el recargo dentro del cuadro completo del flete. El PSS es apenas uno de los componentes que integran la tarifa final: conviven con él el Bunker Adjustment Factor por combustible, los recargos por congestión portuaria y los cargos locales de terminal. Un PSS más bajo no garantiza un flete total más barato si otros componentes se mueven en sentido contrario, de modo que la comparación relevante para el importador es siempre el costo all-in puerta a puerta y no una línea aislada de la cotización.

La mirada GOX

Qué significa para los importadores

El recorte del PSS mejora la ecuación de costos de quienes abastecen desde Asia, pero es un alivio táctico, no un cambio de régimen. El flete sigue siendo el componente más volátil del costo de importar y un recargo que baja en agosto puede recomponerse antes de fin de año. Leerlo como una oportunidad de timing, y no como una nueva normalidad, es lo que separa una compra oportuna de una apuesta.

Recomendamos aprovechar la ventana para renegociar cotizaciones de embarques de agosto y septiembre, comparar el flete spot contra los contratos vigentes y consolidar cargas donde el volumen lo permita. Incorporar el seguimiento del SCFI y de los anuncios de PSS de las navieras al tablero de compras vuelve previsible una variable que, dejada al azar, erosiona el margen embarque por embarque.

FuenteMundoMarítimo · MásContainer · Datasur · Shanghai Shipping Exchange (SCFI)Análisis y reescritura: equipo editorial GOX

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